DOMINGO DEL MAR Y FESTIVIDAD DE LA VIRGEN DEL CARMEN

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Mensaje para el Domingo del Mar:
Centrar nuestra atención en los pescadores y en la pesca

Ciudad del Vaticano, 9 de julio de 2017

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S.S. El Papa Francisco

El  Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, Card. Peter Turkson, alienta con un Mensaje el Apostolado del Mar, en especial en el Domingo del Mar, en el que «se nos invita a reconocer y a expresar nuestro agradecimiento a esta fuerza laboral compuesta por más de 1,5 millones de marinos (que en su gran mayoría proceden de países en vías de desarrollo). Gracias a su duro trabajo y a los sacrificios que hacen, nuestra vida es más cómoda puesto que transportan, de un país a otro y por los siete mares, casi el 90% de las mercancías».

Queridos capellanes, voluntarios, amigos y bienhechores del Apostolado del Mar.

En nuestra vida cotidiana, empleamos y estamos constantemente rodeados de muchos objetos y productos que, en alguna fase de su travesía hacia nosotros, han sido transportados en barco. Nos resulta difícil imaginar que detrás de cada uno de estos objetos hay un rostro que pertenece a uno de los muchos marinos que han hecho todo lo posible para que el buque entregara, de forma segura, estas mercancías en el puerto.

En este Domingo del Mar se nos invita a reconocer y a expresar nuestro agradecimiento a esta fuerza laboral compuesta por más de 1,5 millones de marinos (que en su gran mayoría proceden de países en vías de desarrollo). Gracias a su duro trabajo y a los sacrificios que hacen, nuestra vida es más cómoda puesto que transportan, de un país a otro y por los siete mares, casi el 90% de las mercancías.

Aunque su aportación es esencial para la economía del mundo globalizado, son muchas las dificultades y los retos a los que se tienen que enfrentar estas personas y que afectan su vida y su dignidad. Me gustaría aquí recordar algunos:

A pesar de los grandes progresos alcanzados en ámbito tecnológico, que han mejorado la comunicación entre los marinos y sus seres queridos, los largos meses que viven alejados de la familia siguen siendo un enorme sacrificio que a menudo se repercute negativamente en la vida familiar. Las madres que se quedan solas tienen que ejercer funciones múltiples con niños que crecen con un padre siempre ausente. Es importante que en nuestro ministerio pastoral prestemos especial atención a las familias de los marinos, poniendo en marcha y respaldando la creación de grupos de apoyo para esposas de marinos al fin de proporcionar cuidado recíproco y asistencia.

El uso de las redes sociales le permite a la tripulación estar conectada con muchas personas en todo el mundo, pero a la vez, vivir desconectados y aislados los unos de los otros cuando están a bordo, porque cada uno vive aislado en el mundo virtual en el que busca refugio durante su tiempo libre. Nuestra función, especialmente durante las visitas a bordo, es la de intentar crear una “conexión humana” y fortalecer la “comunicación humana” entre los miembros de la tripulación para evitar la soledad, el aislamiento y la depresión, que podrían llevar al suicidio, que según un reciente estudio publicado en Gran Bretaña por el P&I Club es la principal causa de muerte entre la gente de mar.

La amenaza creciente que representa el terrorismo en todo el mundo exige nuevas medidas de seguridad que limitan aún más, en algunos puertos, la posibilidad de que los marinos puedan bajar a tierra y a veces, incluso, que los asistentes para el bienestar puedan subir al barco. Si bien comprendemos la necesidad de transformar los puertos en “un lugar seguro” para las personas y las mercancías, debemos también asegurarnos de que nadie sea víctima de discriminación o se le impida bajar a tierra por razones de nacionalidad, de raza o de religión, y debemos abogar por el derecho fundamental de las tripulaciones según el cual éstas deben tener acceso “a instalaciones y servicios en tierra que protejan su salud y su bienestar” (MLC 2006, Título 4, Regla 4,4).

A pesar de la adopción y entrada en vigor, en el mes de agosto de 2013, del MLC 2006, que establece los requisitos internacionales mínimos de los derechos humanos y laborales de la gente de mar, siguen siendo numerosos los casos de tripulaciones que han sido engañadas en cuanto a su salario, que son explotadas y maltratadas en su puesto de trabajo, criminalizadas injustamente por accidentes marítimos y abandonadas en puertos extranjeros. Si bien es nuestro deber prestar toda la asistencia y el apoyo necesario a las tripulaciones en apuros y que experimentan grandes dificultades, instamos también a todas las autoridades marítimas a velar con mayor atención e intervenir para prevenir abusos y reparar cualquier injusticia que éstas hayan podido padecer.

Aunque la amenaza de la piratería que afecta las rutas marítimas ha disminuido, en comparación con hace unos pocos años, el peligro de ataques y de secuestros armados sigue siendo muy elevado en algunas áreas geográficas. Deseamos invitar a la comunidad marítima a no bajar la guardia y a aplicar todas las medidas necesarias destinadas a garantizar la seguridad y la protección, no solo del cargamento sino, sobre todo, de la tripulación.

Por último, quisiera centrar nuestra atención en los pescadores y en la pesca, que serán el tema central del XXIV Congreso Mundial que se celebrará en Kaohsiung – Taiwán, el próximo mes de octubre.

Al igual que los marinos, los pescadores transcurren mucho tiempo en el mar, a menudo a bordo de pesqueros que no están en condiciones de navegar, por lo que su profesión es considerada una de las más peligrosas del mundo y sin embargo no gozan de los mismos derechos que los marinos, es decir, sueldos y beneficios netamente inferiores. El sector pesquero está plagado de casos de trata de seres humanos, de trabajo forzoso y de pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR).

Durante el Congreso, gracias a la asistencia de oradores expertos, desarrollaremos nuestra concienciación y atención con respecto a este tipo de cuestiones; fortaleceremos nuestra red con el objetivo de incrementar la cooperación entre el Apostolado del Mar de las diferentes naciones; compartiremos recursos y mejores prácticas para desarrollar habilidades específicas, sobre todo en el sector pesquero.

Renuevo mi invitación a participar en este Congreso, no solo a los expertos, sino también al mayor número de capellanes y de voluntarios, porque la pesca y los pescadores son una preocupación del Apostolado del Mar y no solo de quienes están personalmente involucrados en este sector.

Para concluir, pidamos a María, Estrella del Mar, que apoye nuestro servicio y dedicación a los marinos, pescadores y a sus familias, y que proteja a toda la gente de mar hasta que lleguen al “puerto seguro” del cielo.

Cardenal Peter K.A. Turkson

Prefecto

Día de las gentes del mar 2017
¡LA FE ES NUESTRA FUERZA!

A los hombres y mujeres del mar en la festividad de nuestra patrona,  nuestra Señora la Virgen del Carmen

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Mons. Luis Quinteiro Fiuza.  Obispo de Tui-Vigo y Promotor del Apostolado del Mar en España

 

En este día de las Gentes del Mar los hombres y las mujeres del mar, oteadores de amplios horizontes saben que, con la fuerza de la fe, nuestro horizonte vital se amplía hasta límites insospechados. Y una nueva visión confirma nuestras expectativas hacia un futuro que descansa en el nuevo hombre que mira adelante poniendo los ojos en Jesús, autor y consumador de la fe.

La fe en Jesucristo es la piedra angular para el andamiaje de la vida que como un barco surca los días y navega a puerto seguro con fortaleza y firmeza. Es por eso por lo que podemos hablar de la vida en Cristo, y caminar con confianza guiados por su Palabra Viva que nos llega por medio del Espíritu Santo dejando ardientes nuestros corazones para vivir con fe y esperanza hasta el puerto final.” La cual “- como dice la carta a los Hebreos ( Hb.6,19)- tenemos como segura y firme ancla del alma, y que penetra hasta dentro del velo, donde Jesús entró por nosotros como precursor, hecho sumo sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec”.

Y junto a la fe, también el ancla de la esperanza. Como señalaba Santo Padre Francisco el 13 de mayo pasado, en Fátima en la canonización de Francisco y Jacinta Marto, donde pronunció estas bellas palabras:

Cuando Jesús subió al cielo, llevó junto al Padre celeste a la humanidad ―nuestra humanidad― que había asumido en el seno de la Virgen Madre, y que nunca dejará. Como un ancla, fijemos nuestra esperanza en esa humanidad colocada en el cielo a la derecha del Padre (cf. Ef 2,6). Que esta esperanza sea el impulso de nuestra vida. Una esperanza que nos sostenga siempre, hasta el último suspiro.

Así pues, mirar y orar a Nuestra Señora del Carmen, advocación marinera por excelencia, es reconocerla como la Mediadora que fortalece nuestra fe y alimenta nuestra esperanza.

A ella le pedimos que la sociedad reconozca los muchos beneficios que nos proporciona la gente del mar cuyos sacrificios a veces son invisibles a los ojos de nuestra sociedad.

No nos olvidamos tampoco que los marinos, muchas veces tienen que superar la lejanía de sus seres queridos. Hemos de agradecer la inmensa labor que hacen sus esposas y madres . La fe nos sostiene y es nuestra fuerza. Con ella se superan todas las barreras geográficas y de todo tipo .

Hoy día, en una sociedad más consciente del necesario cuidado de la creación, la fuerza de la fe en Jesucristo, hijo del Padre, se despliega también hacia el servicio de un desarrollo humano integral. Y desde la fe se alienta también nuestro cuidado de la casa común afectada por los efectos negativos del cambio climático y por la explotación excesiva de los recursos en el mar , según la encíclica del Papa Francisco “Laudato Si ” sobre el cuidado de la casa común.

Últimamente España, ribera del Mar Mediterráneo, ha sido testigo, de cómo algunas tripulaciones de barcos mercantes (junto a muchas embarcaciones de Salvamento) han estado en primera línea para socorrer a muchos migrantes y refugiados, a bordo de embarcaciones nada aptas para navegar. En esta situación de emergencia humanitaria nuestra oración y la fuerza de la fe están con todos ellos

Haciendo nuestras sus dificultades y alentados por el Papa Francisco quien llamó a los capellanes y voluntarios del Apostolado del Mar a ser “la voz de aquellos trabajadores que viven lejos de sus seres queridos y se enfrentan a situaciones peligrosas y difíciles”, nos encontramos, por la fuerza de la fe y de la comunión, al lado de los marineros y de la defensa de sus derechos humanos y laborales que han de ser respetados y protegidos.

La gran labor pastoral del Apostolado del Mar, fortalecida con la fe en el Salvador del Mundo, quiere estar muy presente ante los graves peligros que envuelven a mucha gente del mar. A veces tienen que “trabajar en condiciones infrahumanas, o caen en manos de la delincuencia organizada o son víctimas de la trata laboral”. Estos aspectos se tratarán en el próximo XXIV Congreso Mundial de Apostolado del Mar en Taiwán del 1 al 7 de octubre próximo cuyo tema principal es “Atrapados en la Red” (Pongamos a los pescadores en primer lugar). Allí, convocados por el nuevo Dicasterio para el Servicio del Desarrollo humano integral, acudirá una representación de nuestro Apostolado del mar. Os pedimos para que dicho Congreso, así como la Asamblea del Apostolado del Mar a celebrar en A Coruña del 8 al 10 de Septiembre, den los frutos esperados y nuestra fe pueda salir más reforzada

En este Día de las gentes del Mar, expresamos nuestra gratitud a todos los que trabajan en la industria marítima. Y oramos para que María Estrella del Mar recoja a los que han muerto en el Mar. Y que, como cantamos en la Salve Marinera, “llegue al cielo, hasta ti , nuestro clamor”.

+ Luis Quinteiro Fiuza

Obispo de Tui-Vigo. Promotor del Apostolado del  Mar en España